Cuando el sol baña la Tierra,
el suelo se calienta
y los más pequeños bichos
casi invisibles al ojo normal,
que en ella viven, se despiertan
e empiezan a salir de sus pequeños huecos
llenos de vida.
Es la maravilla de la naturaleza
que se pone en acción
y todo un montón de pequeños animales,
toda una biología animal,
vuelve a agitarse.
El sol es vida y esperanza,
y todos los que vivimos en este planeta
somos hijos de ese mismo sol.
Solo lamento que muchos hombres,
siendo trozos de esa luz celestial,
- de eso milagro -,
se hayan transformado en agujeros negros,
llenos de rabia, odio y envidia,
capaces de matar fríamente y cruelmente a su semejante,
se transformando en monstros horribles.
Disfrutemos del sol radiante mientras dura,
y rellenemos nuestros cuerpos y nuestras almas,
a fin de que podamos ser mejores, más justos y humanos
dentro de un respeto mutuo que es algo simple
pero obligatorio entre los hombres.
Prof. Eduardo Teixeira